{este soy yo}

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San Salvador, San Salvador, El Salvador
En algún momento soy diseñador, en otros artista, en algún tiempo soy docente, a veces soy muchas cosas, y me gusta amar lo que hago. A veces sólo existo. Y otras soy yo. Miembro de: Helio Colectivo Creativo, JCI El Salvador, Red Vanguardia, Espacio Migrante, Moby Dick Teatro.

jueves, 14 de mayo de 2009

{la cajita del osito}


Un osito de cartón un día decidió irse de su casa de papel maché, se fue lejos, relejos uhh re lejotes por el bosque verde, cantando y bailando el baile de los osos bailarines y cantores. Era tanta la alegría que sentía que su voz se oía por todo el pueblo verde de ese verde-amarillo lugar.

El osito tenía hambre, pero mucha hambre y vio que su casita estaba lejísimos de donde estaba, y en un ¡pam pum pás! la noche llego y le saludo por detrás. Hola osito de cartón, le dijo la noche, y el oso le dijo... no se vale que vengás así no más... vos más hambre me dás.

La noche le presentó a la Luna, Hola oso comelón, le dijo, hola Luna de requesón, le respondió el oso, dame un poquito de quesito para estar llenito y estar bien dormidito.

Pero la luna que esta a millonésimos kilómetros de distancia, le explicó que si él trataba de subir donde ella, le daría quesos a montones para llenarse y guardar para los ratones.

Pero en ese momento el osito hambriento vio unos reflejitos del cielo que aparecían lentamente y "flin flun flin" destellaban en sus ojos, la Luna veía atentamente al oso goloso, y le dijo, esas son las estrellas, son lucitas en el cielo, brillosas para las osas.
Y el osito decidió alcanzar unas cuantas y guardarlas en una cajita de cartón que tenía guardada debajo de una piedra, en el pasto verde de la montaña alta del pueblito del sueñin sueñón, donde él vivía.

Fue entonces que empezó a saltar y ¡zas! volvía a tratar saltando y saltando. Pero, como saben, los osos golosos son gorditos, y él no alcanzaba llegar, así que, llorando se sentó en una piedra y se puso a llorar y llorar, y llorar tanto pero tanto... pero tantísimo tantísimo que las estrellitas del cielo se dieron cuenta y bajaron solitas a darle un abrazo de oso.

Llenaron de quesito, chocolates y mucha comida su cajita y lo acompañaron a su casa de regreso con su mami y su papi y sus hermanitos ositos para disfrutar de la suculenta comidita que le habían regalado sus nuevos amigos los astros.

Y así el osito tenía su cajita con regalitos, y hablaba con las estrellitas todas las noches pa pedirles deseos, mandarle saluditos a sus amigos y abrazos de osos pa todo el mundo. :)

Las estrellas le dijeron el secreto más grande del mundo esa noche: que si soñaba, y se esforzaba por lograr lo que quería podría lograrlo siempre siempre.

1 comentario:

Dado Dado!!! dijo...

Me gusta la idea de que los astros te acompañen de regreso a tu casa por la oscuridad...Bonita vista.